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La fiscal general de Nueva York, Letitia James, pone palos en las ruedas a la Ley CLARITY de Washington

La fiscal general de Nueva York, Letitia James, encabeza una coalición bipartidista de 18 estados para acabar con un proyecto de ley histórico sobre criptomonedas en vísperas de la votación en el Senado de la Ley CLARITY. La ironía es que la legislación otorga a estos fiscales estatales un poder nacional sin precedentes sobre las tenencias de criptomonedas del presidente. Sin embargo, la coalición está dispuesta a renunciar a esa autoridad. Argumentan que una trampa oculta en el proyecto de ley les privaría de su capacidad para luchar contra los estafadores comunes y corrientes que el año pasado sustrajeron 11.4 mil millones de dólares de las carteras de los estadounidenses.

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La fiscal general de Nueva York, Letitia James, pone palos en las ruedas a la Ley CLARITY de Washington

Puntos clave

  • Letitia James y 17 fiscales generales estatales se oponen a la Ley CLARITY antes de la votación del Senado del martes.
  • Los estados alegan que la SEC podría impedirles perseguir el fraude con criptomonedas de 11 400 millones de dólares cometido en 2025.
  • Desde 2017, la oficina de James afirma que las autoridades estatales han emprendido más de 330 acciones para proteger a las familias de a pie frente a las estafas.

Letitia James y una coalición bipartidista formada por otros 17 fiscales generales estatales dieron un golpe de efecto a los planes del Senado a última hora del domingo por la noche. Apenas unas horas antes de una votación crucial en el pleno, los fiscales generales estatales exigieron al Congreso que rechazara la Ley de Claridad del Mercado de Activos Digitales.

NY AG Letitia James X post screenshot
Fuente de la imagen: La fiscal general de Nueva York, Letitia James, en X.

La ironía es que están rechazando activamente un proyecto de ley que les otorga un poder nacional sin precedentes.

La trampa oculta en el texto

La legislación pretende repartir la supervisión de los activos digitales entre las agencias federales y establecer las primeras normas de mercado reales para el sector. Para que se aprobara el proyecto de ley, los republicanos del Senado añadieron una concesión que otorgaba a los fiscales estatales la autoridad para hacer cumplir normas éticas estrictas en materia de criptomonedas a los funcionarios federales. Parecía una victoria para el poder estatal. Pero los fiscales generales leyeron la letra pequeña y se retiraron. James lanzó una contundente advertencia pública, afirmando:

«La innovación no puede ir en detrimento de la protección de las carteras de los estadounidenses».

Cambiar la influencia nacional por el control local

El problema se reduce a un concepto jurídico denominado «prevalencia federal». La Ley de Claridad contiene una disposición relativa a las transacciones cualificadas que otorga a la Comisión de Valores y Bolsa amplios poderes para anular los sistemas de registro estatales. Los fiscales se dieron cuenta de que esta redacción dejaría a las fuerzas del orden locales al margen de los casos de fraude en el mercado de materias primas. Si aceptaban esos nuevos y tentadores poderes nacionales, perderían su capacidad para vigilar las estafas más comunes que se producen en sus propios territorios.

Un problema de once mil millones de dólares

Están tirando la toalla en el ámbito nacional porque se afirma que el daño local es demasiado catastrófico como para ignorarlo. El FBI registró la asombrosa cifra de 11 400 millones de dólares en pérdidas por denuncias relacionadas con las criptomonedas en 2025. Eso supone una pérdida media de más de 62 000 dólares por víctima. En lenguaje sencillo, no se trata de sofisticadas empresas de inversión que pierden dinero en apuestas algorítmicas. Se trata de familias normales y corrientes que ven cómo se esfuman los ahorros de toda una vida, y las fuerzas del orden estatales suelen ser las primeras en acudir al lugar de los hechos. ¿Tiene eso necesariamente algo que ver con la Ley CLARITY? No, pero James y sus colegas fiscales generales creen sin duda que la conexión es importante.

¿Quién vigila los monederos digitales?

Este enfrentamiento legislativo revela exactamente quién tiene el poder cuando la innovación financiera choca con la seguridad del consumidor. El sector de las criptomonedas desea desesperadamente un marco normativo federal unificado que sustituya al fragmentado sistema estatal. Por otro lado, los fiscales locales argumentan que sustituir a los organismos de control locales, más enérgicos, por una burocracia federal más lenta dejará a los consumidores desprotegidos cuando surjan las crisis. James, sin embargo, no se ha mostrado precisamente favorable hacia el sector de las criptomonedas a lo largo de los años y, para sus detractores, esta última batalla puede parecer menos una rebelión repentina y más la habitual línea de actuación del bando demócrata.

El inminente enfrentamiento en el Senado

Ahora, todo el paquete legislativo pende de un hilo. Los republicanos cuentan con 53 escaños y necesitan 60 votos para romper el bloqueo parlamentario el martes. Nadie sabe a ciencia cierta si esta rebelión de última hora influirá en alguno de los votos demócratas que necesitan. Los legisladores deben decidir si unas normas centralizadas merecen mermar la capacidad local de lucha contra el fraude.

Este artículo fue traducido del inglés mediante IA. La versión original en inglés es la fuente autorizada; las traducciones automáticas pueden contener imprecisiones, especialmente en la terminología legal y regulatoria.