Coinkite, la empresa creadora de Coldcard —el monedero físico afectado por una vulnerabilidad en su código de generación de semillas—, podría enfrentarse a acciones legales por parte de las víctimas que han perdido más de 88 millones de dólares en BTC en los últimos dos días.
Coinkite se enfrenta a una posible demanda colectiva debido a un fallo en su monedero de bitcoins que ha supuesto una pérdida de más de 1.300 BTC para los usuarios

Puntos clave
- Las víctimas están preparando demandas colectivas contra Coinkite tras perder 88 millones de dólares a causa del fallo del monedero Coldcard.
- Los expertos jurídicos están muy divididos en cuanto a la responsabilidad de Coinkite, lo que complica las perspectivas de las víctimas de recuperar sus fondos.
- Estos posibles casos de responsabilidad por productos defectuosos podrían sentar importantes precedentes legales para los fabricantes de monederos de hardware de criptomonedas.
Los usuarios se preparan para emprender acciones legales contra Coinkite por la vulnerabilidad de Coldcard
Coinkite, la empresa responsable de la serie de carteras de hardware Coldcard, podría enfrentarse a acciones legales por parte de los usuarios que, en conjunto, han perdido más de 1.300 BTC debido a la vulnerabilidad del generador de frases de semilla utilizado por algunos de sus modelos.
Thomas Braziel, fundador y socio director de 117 Partners, está estudiando cómo actuar contra la empresa, y ha mencionado la posibilidad de presentar reclamaciones por responsabilidad por productos defectuosos e incluso interponer una demanda colectiva contra el fabricante.
Actualmente, Braziel está coordinando y recabando información de víctimas a nivel internacional antes de emprender estas acciones. No es el único que planea actuar contra Coinkite. Felipe Ojeda, un defensor del bitcoin en Brasil que perdió casi todo su capital, ya ha presentado una denuncia policial y va a interponer una demanda contra la empresa en Brasil.
No obstante, no se muestra optimista sobre el futuro de estas acciones, ya que reconoce que la empresa no tiene la capacidad financiera para indemnizar a todos los afectados, a pesar de que era una de las más fiables en el ámbito de la autocustodia.
«¿Cuál es la valoración de esta empresa? Recibió dos rondas de inversión allí en 2013; no tiene volumen de ventas, a pesar de ser la mayor en este ámbito de la autocustodia; en el mundo real, al margen del bitcoin, no representaba nada, era una empresa minúscula», declaró a Livecoins.
Las opiniones están divididas sobre si Coinkite podría ser considerada responsable de estas pérdidas. Cris Carrascosa, directora general de ATH21, un bufete de abogados, subrayó que Coinkite tenía «cero responsabilidad regulatoria sobre los fondos de los usuarios de sus productos», y explicó que se mostraba pesimista sobre el resultado de cualquier acción legal contra la empresa.
«Esas demandas van a ser tremendamente difíciles de llevar adelante, ya que habrá que demostrar que Cold Card podría haber previsto el ataque informático», valoró.
Aun así, Ana Ojeda, directora de desarrollo empresarial institucional de Blend, afirma que aún podría existir la posibilidad de que Coinkite sea considerada responsable, al menos en cierta medida. Aunque reconoce que «no existe un derecho automático de las víctimas a recuperar hasta el último sat», existe «una base jurídica creíble para investigar la responsabilidad», ya que hay argumentos de peso que apuntan a defectos y negligencia en las acciones de Coinkite.
El resultado de hipotéticas acciones legales contra Coinkite puede sentar un precedente para casos similares que se produzcan en el futuro. En el momento de redactar este artículo, se habían sustraído más de 88 millones de dólares en bitcoins de las carteras de Coldcard afectadas por la vulnerabilidad en la generación aleatoria de semillas, y los expertos prevén que las cifras sigan aumentando.
Este artículo fue traducido del inglés mediante IA. La versión original en inglés es la fuente autorizada; las traducciones automáticas pueden contener imprecisiones, especialmente en la terminología legal y regulatoria.

















