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Grayscale advierte de que EE. UU. corre el riesgo de sufrir un éxodo de criptomonedas si no se aprueba la Ley CLARITY

Zach Pandl, director de investigación de Grayscale, considera que, aunque el ecosistema de las criptomonedas no se verá afectado de forma inmediata si no se aprueba la Ley de Claridad del Mercado de Activos Digitales, esto podría repercutir en la actividad de nuevas inversiones en EE. UU., ya que los actores del sector se desplazarían hacia jurisdicciones más favorables.

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Grayscale advierte de que EE. UU. corre el riesgo de sufrir un éxodo de criptomonedas si no se aprueba la Ley CLARITY

Puntos clave

  • Grayscale señala que las criptomonedas seguirán avanzando incluso si la Ley CLARITY no sale adelante, ya que los reguladores cubrirán las lagunas.
  • La falta de una normativa integral sobre la estructura del mercado estadounidense podría impulsar nuevas inversiones y la creación de startups en el extranjero.
  • Los líderes del sector coinciden en que el bitcoin prosperará en cualquier caso, pero Estados Unidos necesita claridad para mantener su liderazgo.

Grayscale: la no aprobación de la Ley CLARITY podría obstaculizar la innovación en el sector de las criptomonedas en EE. UU.

El sector de las criptomonedas ya está analizando un futuro en el que la Ley de Claridad del Mercado de Activos Digitales (CLARITY Act), que proporcionaría un marco regulatorio integral para las criptomonedas con protección al consumidor y directrices claras, no llegue a convertirse en ley.

Zach Pandl, director de investigación de Grayscale —empresa que gestiona miles de millones en activos criptográficos y ofrece productos de inversión en criptomonedas—, cree que, incluso si el Senado no aprueba la Ley CLARITY, las agencias gubernamentales intervendrán para cubrir las lagunas normativas actuales mediante una reglamentación exhaustiva.

Reconociendo que las posibilidades de que la Ley CLARITY se apruebe este año son escasas, a pesar de que ya se ha programado una votación para cuando el Senado se reanude tras el receso de agosto, Pandl declaró que el sector seguirá como hasta ahora, sin que se vea afectada su propuesta principal.

«Que la Ley CLARITY no se apruebe no tendrá un impacto inmediato en el funcionamiento de las principales cadenas de bloques, en la demanda de bitcoin como reserva de valor ni en el crecimiento de los pagos con monedas estables. La legislación habría proporcionado un marco normativo más completo para los activos digitales en EE. UU., pero el sector ha avanzado durante casi 17 años sin él», valoró.

No obstante, califica el hipotético fracaso de CLARITY como una «oportunidad perdida» que afectaría a las futuras inversiones en EE. UU., ya que los actores del sector de las criptomonedas preferirían jurisdicciones con marcos definidos en los que las normas estuvieran claramente establecidas, aun cuando la Administración Trump siga apoyando el ecosistema de las criptomonedas.

«La falta de una legislación integral sobre la estructura del mercado podría frenar la nueva actividad inversora en Estados Unidos… La ausencia de una regulación completa de la estructura del mercado en EE. UU. podría impulsar, en cierta medida, la actividad emprendedora en el extranjero», explicó Pandl.

«Las criptomonedas seguirán avanzando sin CLARITY, respaldadas por la normativa prevista por la SEC y otros reguladores. Sin embargo, en nuestra opinión, sin unas normas integrales sobre la estructura del mercado, es posible que una mayor parte de las nuevas inversiones se realice en el extranjero», concluyó.

Las declaraciones de Pandl coinciden con lo que han señalado otras figuras destacadas del sector, como Michael Saylor, de Strategy. Recientemente, Saylor subrayó que el bitcoin podría seguir adelante sin la Ley CLARITY, y que era Estados Unidos quien la necesitaba para mantener su liderazgo en el sector de las criptomonedas. «El bitcoin tendrá éxito con o sin legislación, pero Estados Unidos necesita claridad en materia de activos digitales», destacó en julio el cofundador y presidente ejecutivo de Strategy.

Este artículo fue traducido del inglés mediante IA. La versión original en inglés es la fuente autorizada; las traducciones automáticas pueden contener imprecisiones, especialmente en la terminología legal y regulatoria.

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