El expresidente del Comité de Servicios Financieros de la Cámara de Representantes, Patrick McHenry, declaró a Bloomberg que la aprobación de la Ley CLARITY es «una cuestión de cuándo, no de si», días después de comparar este proyecto de ley sobre la estructura del mercado de las criptomonedas con la Ley de Telecomunicaciones de 1996.
El expresidente de la Comisión de Servicios Financieros de la Cámara de Representantes: la aprobación de la Ley CLARITY es «una cuestión de cuándo, no de si»

Puntos clave
- Patrick McHenry ha declarado a los medios de comunicación que la aprobación de la Ley CLARITY es una cuestión de cuándo, no de si se aprobará.
- La Comisión de Banca del Senado aprobó la Ley CLARITY por 15 votos a favor y 9 en contra el 14 de mayo, pero aún no se ha decidido si se someterá a votación en el pleno.
- El líder de la mayoría del Senado, John Thune, afirma que la votación podría no llegar a celebrarse antes del receso de agosto.
Una comparación a escala de las telecomunicaciones
Patrick McHenry, ex presidente de la Comisión de Servicios Financieros de la Cámara de Representantes que ayudó a impulsar la Ley CLARITY en la Cámara en 2025, declaró a Bloomberg en una entrevista que la aprobación del proyecto de ley es «una cuestión de cuándo, no de si». Se trata de la declaración pública más optimista hasta la fecha de uno de los principales artífices del proyecto de ley, y llega en un momento en que el calendario del Senado para la tramitación de la legislación se ha retrasado en repetidas ocasiones.
McHenry defendió un argumento similar en un artículo de opinión publicado el 16 de julio en *Fortune*, en el que sostenía que la Ley CLARITY representa una reforma regulatoria a la altura de la Ley de Telecomunicaciones de 1996, la ley que estableció las reglas básicas para la era de Internet. Opinó:
«El marco de la Ley CLARITY puede garantizar que los emprendedores se sientan seguros a la hora de crear empleo y desarrollar negocios sin temor a medidas represivas arbitrarias o inexplicables».
Su argumento se centra en la competitividad, y McHenry cree que el Congreso se encuentra ahora en una encrucijada en la que Estados Unidos puede seguir siendo la capital tecnológica y financiera del mundo estableciendo normas claras para los activos digitales, o ceder terreno a jurisdicciones que ya están avanzando más rápido.
La situación actual en el Senado
El optimismo de McHenry choca con una realidad más complicada en el Capitolio. La Comisión de Banca del Senado aprobó la Ley CLARITY sobre el mercado de activos digitales por una votación bipartidista de 15 a 9 el 14 de mayo, con los senadores demócratas Rubén Gallego y Angela Alsobrooks sumándose a los republicanos en su apoyo. Desde entonces, el proyecto de ley se ha estancado en repetidas ocasiones debido a disputas sin resolver, entre las que se incluyen las disposiciones sobre ética gubernamental que limitan las tenencias de criptomonedas de los funcionarios y la forma en que debe tratarse el rendimiento de las monedas estables en el nuevo marco.
El líder de la mayoría del Senado, John Thune, afirmó esta semana que es probable que el proyecto de ley no se apruebe antes del receso del Congreso en agosto, aunque declaró a los periodistas que aún le gustaría «al menos poner en marcha la Ley CLARITY» en el pleno antes de que los legisladores se marchen de la capital.
La presión de la ciudadanía ha ido a la par de los retrasos, ya que el grupo de defensa Stand With Crypto ha registrado 950 000 contactos con los legisladores para instarles a que se celebre una votación, y el director ejecutivo de Coinbase, Brian Armstrong, ha afirmado que el proyecto de ley está listo para ser debatido en el pleno del Senado.
No es la primera predicción «inevitable»
McHenry no es la única voz destacada que apuesta por su aprobación final, ya que hace menos de 72 horas, el secretario del Tesoro, Scott Bessent, describió el avance del proyecto de ley como si estuviera en la «línea de una yarda». Del mismo modo, la analista de políticas de criptomonedas Sandra Ro declaró a los medios de comunicación en abril que el proyecto de ley podría aprobarse en julio «con un poco de suerte», un plazo que ahora está a punto de agotarse.
Dicho esto, la prueba más obvia y práctica de la postura de McHenry —«cuándo, no si»— será ahora si Thune encuentra tiempo para debatirlo en el pleno antes del receso o si aplaza el proyecto de ley hasta septiembre, cuando el Senado regrese para una sesión de tres semanas. En cualquier caso, la comparación de McHenry con la Ley de Telecomunicaciones pone el listón muy alto, ya que esa ley de 1996 tardó años en negociarse, pero, una vez aprobada, transformó por completo todo un sector.
Este artículo fue traducido del inglés mediante IA. La versión original en inglés es la fuente autorizada; las traducciones automáticas pueden contener imprecisiones, especialmente en la terminología legal y regulatoria.
















