El FBI recibió denuncias por pérdidas por delitos en Internet por valor de 20 877 millones de dólares durante 2025, mientras que las denuncias relacionadas con las criptomonedas ascendieron a 11 370 millones de dólares. El memorándum de Trump ordena la creación de un programa supervisado a nivel federal que permitiría a empresas estadounidenses previamente evaluadas desarticular redes criminales extranjeras.
Trump da un «gran paso» para acabar con los estafadores del mundo de las criptomonedas

Puntos clave
- Las empresas estadounidenses autorizadas podrían llevar a cabo misiones cibernéticas supervisadas por el Gobierno federal.
- Las denuncias relacionadas con las criptomonedas supusieron 11 370 millones de dólares en pérdidas declaradas.
- Las autoridades deben establecer procedimientos operativos en un plazo de 60 días.
Cómo toma forma el nuevo programa cibernético
Las redes extranjeras de ciberdelincuencia podrían enfrentarse a un programa de desarticulación de EE. UU., según anunció el presidente Donald J. Trump el 12 de agosto en un memorándum presidencial de seguridad nacional titulado «Ampliación de las capacidades para combatir la delincuencia transnacional facilitada por la cibernética». La ficha informativa de la Casa Blanca enmarca la política en torno al ransomware, el phishing, el fraude financiero, la sextorsión y las estafas de suplantación de identidad dirigidas a ciudadanos estadounidenses. Patrick Witt, director ejecutivo del Consejo Asesor Presidencial sobre Activos Digitales, relacionó el memorándum con las iniciativas contra las estafas relacionadas con las criptomonedas. El 12 de agosto escribió en X:
«Esta medida, aunque no es específica para las criptomonedas, supone un paso importante para acabar con los estafadores que se aprovechan de las criptomonedas para atacar a los estadounidenses».
Las empresas estadounidenses que superen el proceso de selección podrán llevar a cabo operaciones de cibervigilancia y de efectos cibernéticos únicamente tras la aceptación en el programa, según el memorándum presidencial completo. El Centro Nacional de Coordinación gestionará la iniciativa, mientras que los responsables designados por los Departamentos de Justicia y Seguridad Nacional actuarán como codirectores ejecutivos y coordinarán las aprobaciones.
Las empresas participantes deben firmar contratos con cualquiera de los dos departamentos, cumplir los requisitos técnicos y de personal, y dar a conocer los acuerdos comerciales relacionados. Las directrices de aplicación también pueden exigir una fianza o un depósito en garantía de al menos un millón de dólares, que podrá ser embargado en caso de incumplimiento contractual.
Por qué las cifras de pérdidas sitúan a las criptomonedas en el punto de mira
Las pérdidas objeto de denuncia constituyen la justificación financiera más clara de la iniciativa, aunque las cifras reflejan las denuncias presentadas y no un recuento completo de los daños. El Informe sobre Delitos en Internet de 2025 del FBI registró 1 008 597 denuncias y 20 877 millones de dólares en pérdidas, lo que supone un aumento del 26 % con respecto a 2024.
El descriptor de criptomonedas abarcó 181 565 denuncias y 11 370 millones de dólares en pérdidas, más de la mitad del total del IC3. Solo el fraude en inversiones en criptomonedas generó 7 200 millones de dólares en pérdidas denunciadas, lo que lo convirtió en la mayor fuente de pérdidas por este tipo de fraude en 2025.
Esas cifras totales no demuestran que cada dólar desapareciera a través de una transferencia en cadena, ya que los descriptores del IC3 pueden abarcar múltiples categorías de delitos o pagos. No obstante, sitúan a los activos digitales en el centro de la preocupación federal por las redes de estafa extranjeras y los delitos cibernéticos con motivaciones económicas.
Lo que revelan las medidas de represión anteriores
Las medidas de aplicación de la ley anteriores ponen de manifiesto la infraestructura que sustenta el nuevo enfoque de la Administración frente a las redes transnacionales de ciberdelincuencia con sede en el extranjero. Una acción coordinada llevada a cabo en junio contra Huione Group y Prince Group combinó sanciones, una propuesta de ampliación de las restricciones financieras, la incautación de infraestructura en la nube y el análisis de cadenas de bloques dirigido a la infraestructura que las autoridades estadounidenses relacionaron con redes de estafa en el extranjero.
La cooperación internacional ya ha dado lugar a detenciones, así como a intervenciones en servidores y activos contra presuntas redes de fraude con criptomonedas en el extranjero. Una operación de abril se saldó con al menos 276 detenciones y el desmantelamiento de al menos nueve presuntos centros de estafa, según informaron funcionarios estadounidenses. Las autoridades acusaron a estas redes de dirigir a las víctimas hacia plataformas fraudulentas de criptomonedas.
Estos precedentes difieren del memorándum de agosto, que abre una vía permanente para que las empresas privadas propongan y lleven a cabo misiones aprobadas a nivel federal. Los casos anteriores se basaban en la aplicación convencional de la ley, las sanciones y la cooperación transfronteriza; el nuevo programa añadiría a operadores corporativos contratados.
El papel de las medidas de seguridad y la protección del consumidor
La coordinación público-privada facilitó la identificación de las víctimas durante la Operación Atlantic. Esta iniciativa, de una semana de duración, localizó más de 45 millones de dólares en fraudes relacionados con criptomonedas, identificó más de 20 000 direcciones de monederos de criptomonedas vinculadas a víctimas en más de 30 países —entre ellos EE. UU., el Reino Unido y Canadá— y congeló 12 millones de dólares en fondos sustraídos.
Las precauciones básicas con los monederos también reducen la exposición antes de que comience cualquier operación gubernamental, al bloquear las tácticas de engaño habituales desde su origen. Las precauciones contra el fraude con criptomonedas incluyen verificar las direcciones de los sitios web, desconfiar de los contactos no solicitados y rechazar las promesas de duplicar los fondos depositados.
Los responsables del programa disponen ahora de 60 días a partir del 12 de agosto para establecer procedimientos consensuados, incluidos los criterios de elegibilidad, las normas de revisión de objetivos y las salvaguardias para las personas estadounidenses. Ninguna misión podrá recibir aprobación hasta que dichos procedimientos cumplan con las obligaciones constitucionales, legales e internacionales.
Este artículo fue traducido del inglés mediante IA. La versión original en inglés es la fuente autorizada; las traducciones automáticas pueden contener imprecisiones, especialmente en la terminología legal y regulatoria.












