La Asamblea Nacional de Cuba aprobó un conjunto de reformas que abrirían el sistema cubano a la inversión privada y a la presencia de bancos privados en el sistema financiero de la isla. La medida se produjo después de que la Administración de Trump impusiera sanciones a la empresa petrolera estatal cubana, Unión Cuba-Petróleo (CUPET).
Cuba aprueba 176 reformas históricas para abrir su economía a los bancos privados y al sector inmobiliario

Puntos clave
- La Asamblea Nacional aprobó el jueves 176 reformas, abriendo Cuba a la inversión privada.
- Según las nuevas normas, Cuba permite la creación de empresas privadas con más de 100 empleados y la inversión privada en el mercado inmobiliario.
- Las sanciones de Trump obligaron a Díaz-Canel a llevar a cabo reformas para salvar la economía de la isla, que se encuentra en plena crisis.
Cuba da marcha atrás en el socialismo con nuevas reformas económicas
Cuba, uno de los últimos bastiones del comunismo que aún quedan en el mundo, está introduciendo cambios para dinamizar su economía, que se ha visto afectada por la reciente presión de Estados Unidos.
El jueves, la Asamblea Nacional de Cuba aprobó un conjunto de 176 reformas para descentralizar la economía cubana, que tradicionalmente ha estado impulsada por el Estado, y abrir varios sectores, incluido el financiero, al capital privado.

Los cambios permitirían la entrada de la inversión privada en el sector inmobiliario de la isla, lo que permitiría al Estado vender parte de sus propiedades a particulares e instituciones nacionales y extranjeras, dando marcha atrás en la exclusividad de la propiedad estatal característica del modelo comunista.
La existencia de bancos privados, supervisados por el Estado, también estaría permitida en virtud de estas nuevas normas, al igual que el surgimiento en Cuba de empresas con más de 100 empleados. Esto allanaría el camino para el auge de grandes empresas privadas.
Las reformas constituyen uno de los cambios más profundos en el sistema de la isla desde que el difunto Fidel Castro asumió el poder tras derrocar al dictador Fulgencio Batista en 1959.
Los cambios contaron con el apoyo del hermano vivo de Fidel Castro y expresidente de Cuba, Raúl Castro, recientemente imputado por el Departamento de Justicia de EE. UU. por derribar dos aviones civiles estadounidenses desarmados, operados por «Hermanos al Rescate», en espacio aéreo internacional en febrero de 1996.
El Gobierno ha alegado el sufrimiento del pueblo cubano, que se enfrenta a la escasez de combustible y a frecuentes cortes de electricidad, como motivo de estas medidas.
En un discurso ante la asamblea, el presidente cubano, Miguel Díaz-Canel, subrayó que Cuba estaba atravesando su momento más difícil y que el Gobierno tenía la responsabilidad histórica de salvarla.
«Cuando la vida del pueblo se vuelve tan dura, el deber primordial del Partido Comunista y del Gobierno Revolucionario no es explicar mejor la crisis, sino cambiar lo que sea necesario para superarla», afirmó.
«Es hora de cambiar todo lo que haya que cambiar», concluyó.
Estos cambios se producen después de que la Administración Trump haya ejercido presión sobre el Gobierno cubano para que modifique su sistema, y de que el presidente Donald Trump se haya referido con frecuencia a Cuba como el próximo objetivo de su Gobierno.
El Departamento de Estado de EE. UU. ha sancionado a varias empresas clave para el Gobierno cubano, entre ellas el Grupo de Administración Empresarial S.A. (GAESA), que operaba como empresa paraguas para el ejército cubano, y Unión Cuba-Petróleo (CUPET), que se enfrenta a acusaciones de vender petróleo en mercados secundarios mientras la población cubana sufre frecuentes cortes de energía.
Este artículo fue traducido del inglés mediante IA. La versión original en inglés es la fuente autorizada; las traducciones automáticas pueden contener imprecisiones, especialmente en la terminología legal y regulatoria.

















