La inteligencia artificial (IA) ya no es el juguete novedoso de las demostraciones de Silicon Valley: se está convirtiendo en un proyecto industrial global valorado en billones, y los analistas afirman que la próxima fase de la IA podría transformarlo todo, desde los beneficios empresariales hasta la forma en que se lleva a cabo el trabajo.
Morgan Stanley advierte de que la IA se ha convertido en una fuerza macroeconómica, y que está surgiendo un mercado de IA agentiva valorado en 139 000 millones de dólares

La IA pasa de ser una tendencia tecnológica a un motor económico
Los investigadores de Morgan Stanley afirman que la IA ha cruzado un umbral importante: ya no es solo un tema tecnológico, sino una fuerza macroeconómica que da forma al crecimiento del PIB, los mercados de capitales y la competencia geopolítica. En un informe reciente, la firma estima que para 2028 fluirán por la economía cerca de 2,9 billones de dólares en gasto global en infraestructura de IA, y que más del 80 % de esa inversión aún está por llegar.
En otras palabras, el auge de la IA no se está ralentizando, sino que apenas está comenzando.
Esa oleada de gasto se centra principalmente en una cosa: los centros de datos. Los enormes centros de computación capaces de entrenar y ejecutar modelos de IA se están multiplicando en todo el mundo, creando una cadena de suministro que se extiende desde las fábricas de semiconductores hasta las redes eléctricas. Según los analistas de Morgan Stanley, la magnitud de esta expansión significa que la IA está influyendo ahora en la producción industrial, la demanda energética y los mercados crediticios de formas que llamarían la atención incluso de los economistas más experimentados.
Wall Street quiere resultados, no palabras de moda
Los inversores, por su parte, han comenzado a distinguir a los auténticos ganadores de la IA de las empresas que se limitan a esgrimir el acrónimo en sus conferencias sobre resultados. El análisis de Morgan Stanley Research sobre unas 3.600 empresas que cotizan en bolsa reveló que el 21 % de las empresas del S&P 500 informan ahora de beneficios cuantificables derivados de la adopción de la IA, frente a aproximadamente el 10 % de hace dos años. Pero el mercado se ha vuelto más exigente. Ya no basta con mencionar la IA; las empresas que demuestran aumentos reales de la productividad y mejores márgenes de flujo de caja son las que despiertan un mayor interés entre los inversores. Ese cambio refleja una transformación más amplia en la forma en que los mercados evalúan la tecnología. El entusiasmo inicial recompensaba el bombo publicitario. La fase actual recompensa las pruebas. El informe afirma:
«Los mercados están premiando las pruebas de que los adoptantes pueden monetizar, y castigando la incertidumbre. Por eso Morgan Stanley Research señala la reciente caída de los precios de las acciones del sector del software como un momento de “máxima incertidumbre”, con el valor empresarial/ventas del grupo de vuelta a niveles similares a los vistos durante anteriores episodios de miedo a la disrupción».
Entra la era de la «IA agencial»
Si el auge de las infraestructuras constituye la columna vertebral de la historia de la IA, el siguiente capítulo gira en torno a algo que los analistas denominan cada vez más «IA agencial». A diferencia de los sistemas de IA tradicionales que responden a indicaciones o generan texto, los sistemas agenciales funcionan más bien como trabajadores digitales autónomos. Pueden planificar flujos de trabajo complejos, interactuar con herramientas de software y API, adaptar estrategias en función de los resultados y completar tareas de varios pasos con una supervisión humana mínima.
El interés por los agentes de IA despegó de verdad con la aparición de Openclaw, un sistema de agentes de IA autohospedado capaz de ejecutarse en un ordenador personal o en la nube mientras se conecta a grandes modelos de lenguaje (LLM) externos.
Según un nuevo resumen de investigación del Boston Institute of Analytics (BIA), el sector global de la IA agentiva podría pasar de unos 9140 millones de dólares a principios de 2026 a más de 139 000 millones de dólares en 2034, lo que supone una tasa de crecimiento anual compuesta de alrededor del 40,5 %.
Ese crecimiento refleja un cambio más amplio de los sistemas de IA que simplemente «hablan» a sistemas que realmente «hacen».
Las empresas están probando discretamente los agentes de IA
La adopción por parte de las empresas ya avanza rápidamente entre bastidores. El informe del BIA destaca una encuesta realizada a empresas de la lista Global 2000 que reveló que el 72 % está experimentando con sistemas agenticos a través de programas piloto avanzados, lo que supone un aumento significativo con respecto a la fase anterior, en la que las organizaciones probaban principalmente chatbots o herramientas limitadas de IA generativa.
Los autores del informe de la BIA afirman que las aplicaciones prácticas se están expandiendo rápidamente. Las empresas están implementando agentes de IA para llevar a cabo investigaciones, analizar datos financieros, automatizar campañas de marketing, ayudar a los desarrolladores de software y coordinar los flujos de trabajo internos entre departamentos. En muchos casos, el informe de la BIA señala que estos sistemas funcionan como redes colaborativas de agentes especializados, en lugar de como una única herramienta de IA.
Riesgos, rivalidades y la carrera armamentística de la IA
Por supuesto, las revoluciones tecnológicas rara vez llegan sin complicaciones. Morgan Stanley explica que los mercados ya están lidiando con el potencial disruptivo de la IA. Algunas industrias podrían enfrentarse a reajustes de valoración o cambios estructurales a medida que la automatización remodela los modelos de negocio. Al mismo tiempo, la competencia geopolítica —en particular entre Estados Unidos y China— está intensificando la carrera por el liderazgo en IA en los ámbitos de los chips, la infraestructura informática, los recursos energéticos y los ecosistemas de datos.

Récord de velocidad de lanzamiento de IA: 267 modelos en el primer trimestre de 2026 impulsan el auge de los sistemas agenticos.
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El Boston Institute of Analytics señala además que también están aumentando las preocupaciones en materia de seguridad. A medida que los agentes de IA se vuelven más autónomos, las organizaciones deben desarrollar sistemas de gobernanza capaces de supervisar y controlar cómo se comportan esos agentes en entornos del mundo real. Los investigadores del BIA advierten de que, sin marcos de supervisión, los sistemas autónomos podrían generar nuevos riesgos operativos y de ciberseguridad.
La verdadera pregunta: ¿quién ganará la economía de la IA?
Aun así, la trayectoria general parece inequívoca.
Entre el gasto en infraestructura de billones de dólares, la adopción acelerada por parte de las empresas y la aparición de agentes de IA autónomos capaces de ejecutar tareas complejas, la IA está pasando de ser una novedad a convertirse en un motor fundamental del crecimiento económico. Tanto para las empresas como para los inversores y los responsables políticos, la pregunta central ya no es si la IA transformará los sectores. La verdadera pregunta es quién se llevará los beneficios… y quién pasará la próxima década explicando por qué perdió el tren.
Preguntas frecuentes 🔎
- ¿Qué es la IA agentiva? La IA agentiva se refiere a los sistemas de inteligencia artificial autónomos que pueden planificar tareas, interactuar con herramientas y ejecutar flujos de trabajo de varios pasos con una supervisión humana mínima.
- ¿Qué tamaño podría alcanzar el mercado de la IA agencial? Los analistas prevén que el sector mundial de la IA agencial podría crecer de unos 9000 millones de dólares en 2026 a más de 139 000 millones de dólares en 2034.
- ¿Por qué las empresas están invirtiendo tanto en infraestructura de IA? La construcción de centros de datos y la capacidad informática son necesarias para ejecutar modelos avanzados de IA, y los analistas estiman una inversión global de casi 2,9 billones de dólares para 2028.
- ¿Por qué Wall Street considera la IA una fuerza macroeconómica? Porque la tecnología influye ahora en la productividad, los beneficios empresariales, el gasto en infraestructuras y la competencia geopolítica en las principales economías.














