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JPYC recauda 38 millones de dólares al lanzar su stablecoin en yenes para los camioneros

JPYC Inc., la empresa que gestiona la primera stablecoin japonesa totalmente regulada y vinculada al yen, ha ampliado su ronda de financiación de la Serie B, lo que eleva la inversión total a unos 6.000 millones de yenes, es decir, unos 38 millones de dólares.

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JPYC recauda 38 millones de dólares al lanzar su stablecoin en yenes para los camioneros

Puntos clave

  • La ronda de financiación de la Serie B de JPYC alcanzó unos 6 000 millones de yenes, o 38 millones de dólares, tras la inversión de 6,3 millones de dólares realizada por AZ-COM Maruwa Holdings.
  • AZ-COM Maruwa tiene previsto pagar a unos 2.300 camioneros y contratistas utilizando JPYC, lo que supone una primicia en cuanto al uso corporativo en Japón.
  • Habrá que estar atentos al lanzamiento de AZ-COM Maruwa y a las iniciativas de la competencia por parte del Grupo SBI y de los megabancos MUFG, SMBC y Mizuho.

Un gigante de la logística respalda la apuesta japonesa por la stablecoin en yenes

Según el anuncio de la ronda de financiación de JPYC, la última aportación incluye unos 1 000 millones de yenes, o 6,3 millones de dólares, procedentes de AZ-COM Maruwa Holdings, un gigante de la logística que cotiza en la Bolsa de Tokio y que cuenta entre sus clientes con Amazon Japón. Las monedas estables son monedas digitales creadas para seguir el valor de activos fijos, y la mayor parte del mercado está vinculada al dólar estadounidense. La moneda estable JPYC está diseñada para reflejar el valor del yen japonés en una proporción de uno a uno.

JPYC, con sede en Tokio, fundada en 2019 y dirigida por el director ejecutivo Noritaka Okabe, lanzó la moneda estable en octubre de 2025. Se convirtió en la primera moneda digital registrada en virtud de la Ley de Servicios de Pago modificada de Japón como instrumento oficial de pago electrónico. Ese registro obliga a JPYC a cumplir la normativa gubernamental en materia de reservas, reembolsos y protección de los consumidores, obligaciones que muchas criptomonedas simplemente eluden.

Cada token de JPYC está respaldado por depósitos bancarios en yenes y bonos del Estado japonés, lo que permite a los titulares convertir sus monedas en yenes ordinarios siempre que lo necesiten. JPYC obtiene intereses de esas reservas en lugar de gravar a los usuarios con comisiones por transacción, lo que da a la empresa margen para ofrecer transferencias baratas o gratuitas.

Los camioneros se convierten en la primera prueba de resistencia real de JPYC

El acuerdo con AZ-COM Maruwa lleva a JPYC más allá de otro anuncio de inversión cuidadosamente orquestado. La empresa de logística tiene la intención de pagar a unos 2.300 socios comerciales y contratistas independientes —en su mayoría camioneros y subcontratistas— por trabajos de transporte y gastos de externalización. Parece ser uno de los primeros intentos en Japón de utilizar una stablecoin en yenes para operaciones de pago corporativas rutinarias. Esta colaboración aborda un problema que los operadores logísticos ya sufren a diario. El sector del transporte por carretera japonés sufre escasez de conductores debido al envejecimiento de su mano de obra y a que las reformas laborales introdujeron nuevos límites a las horas extras en 2024. Los directivos de AZ-COM Maruwa sostienen que las liquidaciones más rápidas y económicas con JPYC podrían facilitar pagos más frecuentes a los contratistas y favorecer la retención de trabajadores, mientras que las transferencias bancarias siguen siendo más lentas, con comisiones elevadas y sujetas a plazos de tramitación limitados.

Las empresas tienen previsto vincular los pagos directamente con los registros de confirmación de entrega, posiblemente mediante el seguimiento por GPS o contratos inteligentes, programas informáticos que liberan el dinero automáticamente una vez verificadas las condiciones acordadas. Esta configuración podría eliminar los pasos manuales de facturación y reducir drásticamente los gastos administrativos. AZ-COM Maruwa también está desarrollando una aplicación de monedero dedicada para gestionar los pagos.

Tokio abre la puerta a las «finanzas en cadena»

Este acuerdo llega en un momento en que el Gobierno japonés se adentra cada vez más en los pagos mediante blockchain. El Consejo de Ministros aprobó en julio unas directrices de política económica que promueven lo que los funcionarios describen como «finanzas en cadena», en las que los pagos mediante blockchain se conectan directamente con los registros comerciales y logísticos. JPYC quiere que la oferta en circulación alcance billones de yenes en unos años, un objetivo ambicioso teniendo en cuenta que su valor en circulación actual se sitúa más cerca de los 55,47 millones de dólares. JPYC no corre esta carrera sin competencia. El Grupo SBI ha lanzado una stablecoin en yenes respaldada por un fondo fiduciario, mientras que los tres megabancos japoneses —MUFG, SMBC y Mizuho— están desarrollando un proyecto conjunto de stablecoin. JPYC también ha probado los pagos en las tiendas de conveniencia Lawson, para comprobar si los compradores habituales utilizarán realmente la tecnología fuera de demostraciones cuidadosamente controladas.

Entre los inversores de la ronda anterior de la Serie B se encontraba Metaplanet Ventures, que aportó 400 millones de yenes en marzo. Para convertir el interés corporativo en JPYC en una adopción sostenida, se necesitarán más socios operativos, una escalabilidad técnica fiable y la garantía de que las reservas se mantendrán líquidas cuando finalmente surja la presión de reembolso.

¿Qué vendrá después?

La verdadera señal será la rapidez con la que AZ-COM Maruwa active los pagos para los contratistas, si las empresas rivales de logística y comercio minorista copian el sistema, y cómo responden los reguladores y los megabancos a medida que la competencia por las monedas estables en Japón se acelere durante lo que queda de 2026.

Este artículo fue traducido del inglés mediante IA. La versión original en inglés es la fuente autorizada; las traducciones automáticas pueden contener imprecisiones, especialmente en la terminología legal y regulatoria.