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Sonic desarrolla una cadena de bloques preparada para Quantum con una arquitectura más sencilla

Sonic está rediseñando su arquitectura de cadena de bloques para facilitar la transición hacia una criptografía resistente a los ordenadores cuánticos. Este enfoque evita la compleja agregación de firmas que utilizan la mayoría de las redes de prueba de participación.

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Sonic desarrolla una cadena de bloques preparada para Quantum con una arquitectura más sencilla

Puntos clave

  • Sonic rediseña la prueba de participación para evitar la agregación de Boneh-Lynn-Shacham, lo que facilita las actualizaciones cuánticas.
  • El riesgo del algoritmo de Shor impulsa el cambio del algoritmo de firma digital de curva elíptica a esquemas basados en hash.
  • El modelo de grafo acíclico dirigido del sistema de consenso de Sonic podría reducir los costes de actualización, lo que facilitaría la adopción poscuántica.

La amenaza cuántica impulsa un nuevo enfoque de la seguridad de las cadenas de bloques

A medida que crece la preocupación por la amenaza a largo plazo de la computación cuántica, los desarrolladores de blockchain están empezando a replantearse los fundamentos de la seguridad de la red. Sonic, un protocolo de prueba de participación, se está posicionando como uno de los pocos sistemas diseñados para adaptarse más fácilmente a un mundo poscuántico.

Las blockchains modernas dependen en gran medida de la criptografía de curva elíptica para proteger las transacciones y validar a los participantes de la red. Estos métodos sustentan esquemas de firma ampliamente utilizados, como el Algoritmo de Firma Digital de Curva Elíptica (ECDSA) y Ed25519. Aunque hoy en día son eficaces, podrían volverse vulnerables si los ordenadores cuánticos alcanzan una escala suficiente.

Una máquina capaz de ejecutar el algoritmo de Shor podría romper estas suposiciones criptográficas, permitiendo a los atacantes derivar claves privadas a partir de datos públicos y falsificar transacciones. Por el contrario, las funciones basadas en hash siguen siendo en gran medida resistentes, lo que las convierte en un elemento central de los modelos de seguridad de próxima generación. «Tanto si los ordenadores cuánticos suficientemente potentes llegan mañana como dentro de 50 años, la industria debe estar preparada», afirmó Bernhard Scholz, director de investigación de Sonic.

El reto no reside solo en sustituir las primitivas criptográficas, sino en cómo se integran en los sistemas de consenso existentes. Muchas redes líderes de prueba de participación (proof-of-stake) se basan en técnicas de agregación de firmas, como las firmas Boneh–Lynn–Shacham (BLS) o las firmas de umbral, para comprimir los votos de los validadores en una única prueba. Estos métodos mejoran la eficiencia, pero dependen de supuestos criptográficos que la computación cuántica podría socavar.

Sustituirlos no es sencillo. Las alternativas poscuánticas, incluidas las firmas basadas en retículas y en hash, tienden a ser más grandes y a requerir un mayor esfuerzo computacional. Además, carecen de métodos de agregación eficientes, lo que podría aumentar significativamente el ancho de banda y los costes de verificación.

Aquí es donde el diseño de Sonic se diferencia. Su protocolo de consenso, conocido como SonicCS, evita depender de firmas agregadas. En su lugar, utiliza una estructura de grafo acíclico dirigido en la que cada evento lleva una firma individual, combinada con referencias hash a eventos anteriores. El resultado es un sistema que depende de menos componentes criptográficos. La transición a estándares resistentes a la computación cuántica implicaría cambiar los esquemas de firma sin alterar la lógica de consenso subyacente.

El enfoque de Sonic refleja una tendencia más amplia en el desarrollo de las cadenas de bloques: planificar para riesgos que aún pueden estar a años de distancia. Aunque los ataques cuánticos prácticos siguen siendo teóricos, el coste de adaptar grandes redes en funcionamiento podría ser elevado.

La empresa ha afirmado que seguirá supervisando los avances en criptografía poscuántica, incluyendo el trabajo de los organismos de normalización y los esfuerzos de investigación vinculados a ecosistemas importantes como Ethereum. Por ahora, el debate sigue siendo en gran medida académico. Pero a medida que los activos digitales se integran cada vez más en los sistemas financieros, la resiliencia de su infraestructura subyacente está siendo objeto de un escrutinio cada vez más minucioso. En ese contexto, la capacidad de adaptarse sin grandes perturbaciones puede resultar tan importante como la propia seguridad.

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