El economista y crítico de larga data del bitcoin, Peter Schiff, ha afirmado esta semana que la supuesta correlación del BTC con el oro «nunca fue real», mientras que su estrecha relación histórica con el Nasdaq se ha roto.
Peter Schiff: La correlación del bitcoin con el oro nunca fue real, y su vínculo con el Nasdaq acaba de romperse

Puntos clave
- Peter Schiff afirmó que la correlación del bitcoin con el oro nunca fue real, ahora que el BTC cotiza por encima de los 64 000 dólares.
- Schiff ha señalado que el oro ha subido un 9 % y el Nasdaq un 13 % este año, mientras que el bitcoin ha bajado frente a ambos.
- Schiff advierte de una «muerte lenta» del bitcoin; los alcistas replican que la caída es una fase bajista, no un veredicto definitivo.
Schiff continúa con su discurso en contra del bitcoin
Numerosos analistas han destacado en X su última andanada, en la que resume el argumento de Schiff de que el bitcoin no puede pretender ser «oro digital» si, para empezar, nunca se ha negociado como el oro. El economista jefe de Euro Pacific Asset Management lleva meses desarrollando este argumento.

Su principal argumento han sido las comparaciones de rendimiento, tal y como destacó Schiff en una publicación anterior:
«En lo que va de 2026, el oro ha subido un 9 %, la plata un 11 %, el NASDAQ un 13 % y el Russell 2000 un 14 %, mientras que el bitcoin ha bajado un 11 %. Enhorabuena, bitcoiners. El bitcoin es, por fin, el activo no correlacionado que esperabais que fuera. Incluso cuando suben los activos de riesgo y los de bajo riesgo, el bitcoin cae».
Por qué Schiff afirma que la correlación con el oro era una ilusión
El razonamiento de Schiff se desarrolla en dos pasos. En primer lugar, el bitcoin no subió junto con el oro durante el potente repunte de este metal en 2025, momento en el que, según él, se habría puesto de manifiesto una auténtica correlación como valor refugio. En segundo lugar, el bitcoin está cayendo ahora (a veces junto con el oro, a veces por su cuenta), lo que él interpreta como prueba de que el activo nunca compartió el carácter monetario del oro.
La segunda parte de su argumento se centra en la otra correlación que los alcistas del bitcoin solían citar. Durante años, el bitcoin se negoció como un primo de alto beta de las acciones tecnológicas, subiendo y bajando con el Nasdaq. Esa relación, observó Schiff, se ha roto ahora, dado que el Nasdaq ha avanzado en dos dígitos mientras que el bitcoin ha caído.
El pesimismo de Schiff no es nuevo, ya que el pasado octubre advirtió de pérdidas astronómicas en las criptomonedas debido a una inminente caída del bitcoin y el ether, y más tarde afirmó que el bitcoin podría hundirse hasta los 75 000 dólares, un nivel que el mercado ha superado a la baja desde entonces, con el BTC cotizando en torno a los 64 000 dólares a primera hora de hoy.
La respuesta de los alcistas
El presidente ejecutivo de Strategy, Michael Saylor, sostiene que la fase actual es de consolidación institucional, y que serán los balances contables —más que los ciclos minoristas— los que impulsen la próxima etapa de adopción. Los analistas de Onchain, por su parte, describen un mercado bajista con una trayectoria definida, en lugar de un declive terminal. El fundador de Cryptoquant, Ki Young Ju, por ejemplo, ha pronosticado que la caída podría prolongarse hasta principios de 2027 antes de que las condiciones se restablezcan. Dicho esto, si el oro sigue repuntando y el bitcoin sigue cayendo durante la segunda mitad de este año, se reforzará la tesis de Schiff de que la narrativa del «oro digital» era más una estrategia de marketing que una cuestión matemática. Por otro lado, una resincronización con el oro o con la renta variable sugeriría que las correlaciones estaban latentes, en lugar de desaparecidas. En cualquier caso, Schiff ha dejado claro que no va a quedarse de brazos cruzados a la espera de averiguarlo y su consejo sigue siendo el mismo de siempre: comprar oro.
Este artículo fue traducido del inglés mediante IA. La versión original en inglés es la fuente autorizada; las traducciones automáticas pueden contener imprecisiones, especialmente en la terminología legal y regulatoria.
















