Tras la última revelación del presupuesto, la libra esterlina ha sufrido una fuerte caída, impulsada por las crecientes preocupaciones sobre las perspectivas fiscales del Reino Unido. La decisión de la canciller Rachel Reeves de inyectar £70 mil millones en el gasto público—financiados mediante un aumento en el endeudamiento—ha generado una inquietud significativa entre los inversores. Les preocupa que este movimiento pueda conducir a una mayor inflación y un incremento en las tasas de interés.
La libra esterlina sufre la mayor caída en 18 meses en medio de la tormenta de impuestos y gastos de Reeves
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Como resultado, los rendimientos de los bonos gubernamentales a 10 años saltaron al 4.56%, superando los niveles vistos durante el episodio de Liz Truss en 2022, lo que destaca una creciente aversión al riesgo entre los inversores. La libra perdió un 1.2% en tres días, cayendo a un mínimo de dos meses, mientras que su tipo de cambio cayó a 1.1868 euros y $1.2897 frente al dólar estadounidense. La decadencia de la libra esterlina refleja no un incidente económico aislado, sino más bien una consecuencia sistémica de la arrogancia gubernamental—la noción de que la fuerza de los burócratas puede manufacturar prosperidad a través de la deuda y la manipulación del fiat.














